|
18.07.2005
Conferencia de la Alianza contra el Conformismo durante el V. Encuentro por la Laicidad en Granada el 2 de julio 2005
Señores, Señoras, queridos compañeros,
les agradezco mucho a los organizadores su invitación a este congreso y les traigo los mejores saludos de toda mi organización, la Alianza contra el Conformismo.
¡Vive la France!
Gracias al pueblo francés se ha salvado Europa, por lo menos de momento, de convertirse en un Estado eclesiástico europeo general, por ejemplo, al modelo del Concordato de Hitler. Maastricht ha sido una confabulación de los Gobiernos contra sus pueblos, una buena bofetada procurada a las masas idiotas por los sobornables arribistas de dichos gobiernos: los Tratados de Maastricht cobraron vigencia, y en algunas partes hasta en secreto, los referendos posteriores deberían servir simplemente para ulteriormente permitir a los conformistas idiotas, o sea, a los dependientes de los medios de comunicación, legitimar la compra a ciegas. Algo que salió de perlas, hasta que en Francia y Holanda se aguó la fiesta. ¡Estupendo!
El rechazo de la amañada Constitución Europea es de crucial significado en nuestra empresa común de crear Estados laicistas. Una Europa secular con separación entre las Instituciones estatales y las Organizaciones religiosas, por constituir ello una de las bases más fundamentales y sustentadoras de la democracia.
¡Ni una peseta a la Iglesia!
La lucha ha valido la pena – los burócratas gubernamentales han recibido por fin la lección que hacía ya mucho tiempo se estaban mereciendo.
¡Ni una peseta a la Iglesia!
Bajo este lema ya dimos a conocer en el II y III Encuentro por la Laicidad celebrados en Barcelona y Albacete, el caso de la demanda del Dr. Peter Nittmann, desempleado sin confesión religiosa al cual le fue deducido directamente el impuesto eclesiástico de su, ya de por sí escaso, subsidio de desempleo. Fieles a nuestra regla – de romper el muro de silencio de la uniformada prensa al servicio de la Iglesia- aprovechamos toda oportunidad que se nos brindó e informamos al público internacional de este escandaloso latrocinio cometido por el Estado eclesiástico alemán con millones de desempleados sin confesión religiosa.
¡Ni una peseta a la Iglesia! Una y otra vez se vieron confrontados los tribunales alemanes que tenían designado el caso del Dr. Nittmann con protestas provenientes de todo el mundo, como por ejemplo: de España, Italia, Francia, Eslovaquia, India, EE.UU., Canadá, Australia, Nepal, Japón, Corea del Sur ....¡entretanto más de 3000 escritos de protesta!
Y así, gracias a su apoyo y al de muchos otros a nivel nacional, pero sobre todo internacional, podemos hacerles partícipes de un éxito parcial: desde el 1-Enero-2005 ya no se le deduce a ningún desempleado de su subsidio de paro el impuesto eclesiástico. Y esto significa que la lucha incluso ya ahora ha merecido la pena.
¿A qué se debe esto?
El Concordato firmado entre el Vaticano y el tercer Reich alemán aún sigue en vigor y reporta a la grandes Iglesias cristianas un montón de privilegios. La remisión a la violación de la Constitución en forma de estas depredaciones clerico-estatales según la tradición del fascismo de Hitler a los más pobres y más sobornables, no sólo resultaba molesta sino que apremiaba ahora mucho más a las Instancias estatales. Ahora tenían que exponer con toda claridad todas aquellas dudosas construcciones utilizadas carentes de toda base jurídica de las que hasta entonces se habían servido para violar los correspondientes artículos de la Ley Orgánica. Fue así, por ejemplo, como se descubrió que la deducción del impuesto eclesiástico de sueldos y salarios de ninguna manera »se produce de ordinario«, como los tribunales solían recitar de carretilla a modo de mantra, sino que – datos de 1999 – un 43% de la población activa alemana – que entretanto asciende a más del 50% – no pertenecía a ninguna gran Iglesia cristiana. Llegar a dar con este dato, guardado como si de un secreto de Estado se tratara, no fue nada fácil pero nosotros pasamos inmediatamente después a publicarlo mediante octavillas masivas.
Esto conllevó a que, en su sustitución, fuera la prensa, en largos años de eficaz división del trabajo, la encargada de publicar esporádicamente este dato acompañado de todo tipo de falaces aseveraciones, intentos de calmar y maniobras de distracción.
En total ya no era tan fácil y menos oportuno el seguir tratando a los desempleados sin confesión religiosa de la misma manera que durante la Edad Media la Iglesia trataba los judíos. El reptil empezaba a moverse.
Y esto es lo que ha conducido al Gobierno alemán a eliminar discretamente de la ley a partir del 1 de enero del 2005 la acarreadora de confusión, falsa y textualmente incorrecta expresión de »deducciones producidas de ordinario«. Así la deducción del impuesto eclesiástico es suprimida – a propósito, con una regulación transitoria bien infame, según la cual por regla general el subsidio de paro de los desempleados sin confesión religiosa que perdieron su trabajo antes del 1-01-2005 no será reajustado, es decir, ¡tendrán que continuar pagando el impuesto eclesiástico forzoso!
Pero por si fuera poco: puesto que lo que a la Iglesia, respectivamente a su colaborador Estado de saqueo eclesiástico alemán, se le escapa desde enero del 2005 con el anticonstitucional impuesto eclesiástico, lo acapara de nuevo a manos llenas con otros actos de saqueo. Sea mencionada aquí la reforma HARTZ IV y el así llamado impuesto global. Notable es sin duda la no insignificante y verdadera canallada de que de esta modificación de la ley se favorece entonces también todo desempleado que pertenezca a la Iglesia – no se puede permitir que la a nivel personal tan substancial decisión, por fortalecer ésta la autoestima, de dejar de pertenecer a la Iglesia, vaya ligada a alguna ventaja.
Sin embargo, de la vergüenza de haber pretendido cargar a los de sin confesión religiosa con impuestos extraordinarios se han liberado a la chita callando, como si el tema nunca hubiera existido – ¡esta vez no debería salir el Estado eclesiástico alemán tan bien librado! La exigencia central ha de consistir en: ¡Devolved las cantidades saqueadas en forma de impuesto eclesiástico a los desempleados!
¡Ni una peseta a la Iglesia!
El Tribunal Federal Constitucional ha determinado a finales de mayo no ejecutar la resolución de esta exigencia.
La insustancial »fundamentación«, evasiva de todo tipo de argumento pertinente y que se ajusta a lo que nosotros esperábamos, hará que el Dr. Nittmann presente ahora demanda ante el »Tribunal Europeo de Derechos Humanos« de Estrasburgo.
La lucha continúa y van a ser necesarias más protestas. ¡Ni una peseta a la Iglesia!
Pero no nos engañemos: El Tribunal Federal Constitucional no sólo se ha limitado a confirmar el conjunto de todas las injustas sentencias de las instancias anteriores sino que ha tomado precauciones para el caso de que el por encima de él Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo decrete a la Justicia alemana el respetar su propia Constitución en lo que al anticonstitucional impuesto eclesiástico respecta. Como recordatorio: Los Estados Europeos – en un número superior a 40 – se han comprometido mediante tratado y firma a cumplir sus sentencias. ¿Y de repente va a dejar de ser válido esto?
Un aspecto decisivo en cometidas injusticias estatales es la bajeza de la causa, la depravación moral de sus autores. Cuando el Canciller saqueador Schröder da a entender al más supremo Tribunal Europeo que él – literalmente – »no se siente vinculado a su veredicto«, y cuando el Tribunal Federal Constitucional recalca que las sentencias de Estrasburgo sólo se tendrán en cuenta »si no se oponen a las leyes alemanas« (»Spiegel«, 15-11-2004), se pretende con ello garantizar preventivamente la violación de la Constitución en un futuro, prácticamente hacerla constar como parte del programa gubernamental. Puesto que el Tribunal Europeo no tiene otra función que la de examinar si las leyes de los países europeos comunitarios violan los derechos fundamentales garantizados por la Convención Europea de los derechos humanos y por la Constitución alemana.
Por lo tanto aquí se trata de algo fundamental: el Gobierno saqueador de Schröder intenta adoptar prevenciones contra proscripción internacional, tanto más cuanto que la injusticia por él cometida está establecida en la inquebrantada tradición del fascismo, como es el caso del Concordato de Hitler con el Vaticano y las leyes que de él se derivan. Por cierto, tampoco el previsto »cambio de Gobierno« de otoño provocará en este hecho la más mínima modificación. No nos hagamos ilusiones. Sigue siendo válido: »Por sus frutos los conoceréis«. También en España ¿Qué es lo que hasta ahora ha modificado Zapatero en los privilegios de los que goza la Iglesia Católica?
¡Ni una peseta a la Iglesia!
Según tenemos nosotros entendido, el »caso del Dr. Nittmann« es el único asunto potencial para el Tribunal Europeo que ya ahora, antes de comenzar a ser tratado, es conocido por el público internacional – lo prueban los numerosos escritos de protesta.
La protesta del extranjero ha resultado por tanto eficaz – lo prueba la modificación de la ley del subsidio de paro entrada en vigor en enero 2005, lo prueba la reacción a la temida reprimenda de Estrasburgo, una mezcla entre gruñido amenazador y nerviosismo.
La conclusión determinante de ello consiste en: los Estados de no-derecho son extremamente vulnerables a la atención pública y el »caso del Dr. Nittmann« evidentemente ha alcanzado este valor límite. ¡Por eso todo escrito de protesta es importante! Tomemos ejemplo del pueblo francés. Solidaridad – la lucha continúa.
Hemos preparado listas de firmas donde todos los que lo deseen pueden inscribirse y que posteriormente nosotros en cuanto conozcamos el numero de registro entregaremos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
¡Ni una peseta a la Iglesia!
Muchas gracias por su atención.
Cour Européenne des Droits de l'Homme
F-67000 Strasbourg
caso Dr. Nittmann
Granada, el 2 de julio 2005
Declaración de protesta contra la recaudación forzosa del impuesto eclesiástico practicada a los desempleados en Alemania que no pertenecen a la Iglesia
Los firmantes protestan contra la recaudación forzosa del impuesto eclesiástico practicada a los desempleados en Alemania que no pertenecen a la Iglesia basada en el Concordato de Hitler. Gracias a miles de firmas protestas acabó el 01.01.2005 ese escandaloso robo anticonstitucional, pero hasta ahora no ha sido devuelto un sólo céntimo del dinero robado. Por eso apoyamos al Dr. Nittmann en su lucha de más de tres años contra esa violación de la Constitución. ¡Seguiremos atentamente el transcurso del procedimiento hasta cese este escandaloso robo anticonstitucional basado en el Concordato de Hitler y hasta que les haya sido devuelto el dinero robado a los desempleados sin confesión religiosa!
Quien quiera firmar también este escrito puede enviarlo a nosotros. Lo entregaremos al Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo en cuanto conozcamos el numero de registro.
|