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08.12.2007
Censura en el caso Montoya: En tiempos de Man Ray Europa fue mejor
»Imágenes blasfemas y pornográficas« que »hieren profunda y gravemente los sentimientos religiosos de los cristianos«, que »conculcan el derecho a la libertad religiosa« y »perturban la pacífica convivencia« – así el comentario del arzobispo de Mérida-Badajoz sobre las fotografías del artista español JAM Montoya. Cuando nuestros amigos españoles en marzo del año en curso nos hicieron llegar este tipo de noticias, despertó nuestra atención por el »caso Montoya«: ¿Qué es lo que tan furioso pone al arzobispo que hace que se retuerza como el diablo ante el crucifijo?
El artista y fotógrafo español José Antonio Moreno Montoya (con el nombre artístico de JAM Montoya), publicó en el año 2003 un catálogo de fotografías con el título »Sanctorum« que representan al mitológico fundador de una religión Jesucristo, a la Virgen María y a algunos santos desnudos y principalmente en prácticas sexuales o, en todo caso, irrespetuosas a los ojos de la Cátolica y que a menudo revelan por medio de sus gestos y mímica el verdadero sentido y carácter de los mitos respectivos (la serie completa de fotografías se encuentra en la web bajo: www.jam-montoya.es).
Antes de pasar a ocuparnos de la avalancha de basura medieval desencadenada sobre las citadas imágenes, aún un par de palabras sobre el efecto de las fotografías. Aquel que se haya criado en un entorno católico percibirá la ambivalencia de las fotografías: va de un divertimiento inicial hasta la repulsión (pasando a un »pero esto no se puede hacer«). El super-yo es cogido de sorpresa por una exposición no común, plasmada en parte con humor, la censura interna al principio excluida, y de repente uno se echa a reír de las cosas sobre a las que a uno generalmente se le han quitado del todo las ganas del en el fondo tan conveniente reír por un sinfín de apercibimientos de pena. Con la risa, sin embargo, se esfuma el miedo y así la Iglesia pierde un instrumento de coerción muy eficaz. Los milagros y facultades sobrenaturales de los santos no se reducen nada más que a lo que son: espantajas irracionales.
Pero las fotografías muestran también el componente sexual que en relatos y exposiciones de santos siempre es encubierto. Los santos sirven frecuentemente de modelo en la cuestión de la abstinencia por vencer y reprimir con éxito su instinto sexual, dignos éstos de ser emulados1. Pero la presunta abstinencia no es sino una conclusión errónea, el deseo de una vida sexual satisfactoria tiene su válvula de escape en prácticas sexuales autoeróticas, mayormente el onanismo, información más precisa en Freud2. Con esto, Montoya echa abajo un baluarte más de la Iglesia, o sea, la cuestión del trato con la propia sexualidad que a uno siempre se la presentan como algo sucio, algo que debe ser negado por sentar pautas para toda la vida, que es embadurnado con la mala conciencia y permitido solo justo en la multiplicación del rebaño de ovejitas baladoras estúpidamente. Si se dirime la prohibición del pensamiento respecto a la propia sexualidad, entonces la persona tendrá más valor de pensamiento frente a planteamientos en otras cuestiones, un proceso que Freud caracteriza de ejemplaridad sexual. Pero aquél que piensa deja de ser un buen siervo y súbdito, algo que la Iglesia y los gobernantes odian de igual manera pues esto significa autodeterminación y ya no determinación ajena del individuo. ¡Una cadena causal sencilla pero eficaz!
En todo caso merece la pena una reflexión sobre esta percepción al contemplar las imágenes, utilizarla como prueba de tornasol para el sentir religioso metido a machamartillo y el respeto que presuntamente se debe tener ante la religión. No hay porqué – y eso es lo que muestran las imágenes de Montoya.
Este cátalogo fue subvencionado por la Junta de Extremadura, es decir, financiado con fondos públicos, (imagínense esto en Alemania, sería lo mismo que creer en el autoclonarse de Maria). Las imágenes fueron mostradas en el 2003 en varias exposiciones, una de ellas con motivo de »la Feria de Arte Contemporáneo« en Cáceres, y se hizo en una iglesia.
Algo que puso inmediatamente al obispo local en escena pero de modo ostensiblemente manso y extraordinariamente reservado ya que su protesta la hizo solo contra el lugar »sagrado« de la exposición.
Cuatro años después de la primera publicación se precipitaron de repente los acontecimientos. El Centro Jurídico Tomás Moro3 había presentado una querella contra Montoya, contra los responsables de la publicación en la editorial ERE (Ediciones Regional de Extremadura, la editorial depende de la Junta de Cultura de Extremadura) y contra Francisco Muñoz Ramírez, Consejero de Cultura de la Junta y candidato socialista a la alcaldía de Badajoz, por un »delito contra los sentimientos religiosos«, basado en el artículo 525.1 del vigente Código Penal (comparable con el § 166 StGB de Alemania) y condenable en España con una pena de multa de 8-12 meses.
Los hampones eclesiásticos se quedaron (aún) en la retaguardia, dejando que fuera el brazo secular el que se encargara al principio del trabajo sucio. Pocos días después de circular la noticia de esta demanda por la prensa, le siguió el PP recriminando a la Junta de Extremadura haber financiado con fondos públicos la citada serie de fotografías de JAM Montoya. Dos políticos del PSOE se expusieron a violentas críticas: el ya citado Muñoz y el presidente de la Junta de Extremadura, Rodríguez Ibarra. El PP publicó al respecto un panfleto con el que se pone al mismo nivel que los familiares de la Inquisición: así se desata la polémica de »si se atreverían a propagar tal expresión cultural en confesiones religiosas menos tolerantes y liberales« (¡sic!) y si »el presidente Ibarra colgaría tales 'expresiones de arte' en su casa o en la habitación de su hija«.
Así y así de repugnante. Y con el solo fin de evitar cualquier malentendido: el juego de mierda de los partidos cártel no se desarrolla en España de diferente manera que en Alemania, el PP es lo mismo que el PSOE, igualmente como el CDU (Partido de la Unión Demócratacristiana de Alemania) es lo mismo que el SPD (Partido Socialdemócrata Alemán), cada uno de los partidos cumple con el papel que le ha sido asignado.
Ya ha tenido la Iglesia en el transcurso de su historia de más de 2000 años oportunidad de haberle concedido un coming-out a su oculta tolerancia. Sinfines de herejes incinerados son un testimonio elocuente. Pero no cabe duda que esta alusión a la »tolerancia« en el panfleto del PP contiene además, como el desarrollo posterior del »caso Montoya« va a pasar a mostrar, otro trasfondo lúgubre.
Confrontados con tales reproches, los responsables se defendieron al principio de manera absolutamente correcta, afirmando que las expresiones artísticas no debían estar sometidas a criterios personales de los políticos, aquí no puede estar permitido aplicar ningunos criterios restrictivos. Pero bajo la creciente presión de la sagrada alianza de la Iglesia, la prensa y los partidos-cártel, comenzaron pronto las genuflexiones de los políticos contra los que se apuntaba. Finalmente, Ibarra pidió públicamente disculpas por »el error del año 2003« »a todo aquel ciudadano que hubiera podido sentirse dolido (con la publicación de las fotografías)«. Llegó a tal extremo de poner como testigos a los obispos de que él »jamás tuvo la intención de ofender a la Iglesia Católica«, y de que su respeto hacia ella siempre había sido »exquisito«.
El caso traspasó la frontera de escándalo local y condujo a que el líder del Partido Popular en Extremadura exigiera al jefe de gobierno, Rodríguez Zapatero (PSOE) – aquí vemos manifestado por primera vez el lúgubre trasfondo de esta historia recalentada y la prueba de por donde van los tiros – que condenara la »falta de respeto« al cristianismo en la misma media en que lo había hecho con las caricaturas de Mahoma.
Sí que había destapado el secreto: la campaña electoral, a la que en un principio se le había conferido el aspecto de una pelea con golpes bajos ante elecciones municipales, resultó ser una desviación del verdadero objetivo: rescatar a los católicos su terreno perdido a consecuencia de la Revolución Francesa. Lo auténtico que es el papel de precursor de los Ayatolahs de Wojtilas (o de Ratzingers, pero eso aquí da lo mismo), lo demuestra una vez más este ejemplo. Sin el escándalo precedente por las caricaturas de Mahoma y la decisiva genuflexión ante el Islam, llave de nuevas perspectivas, unidos a una seria resistencia y sublevación públicas prácticamente nulas, seguramente no habría un »caso Montoya«. Lo acorde que están los competidores de almas en la cuestión de la erradicación de todo tipo de crítica a la religión (siendo indiferente de que religión se trate, siempre y cuando sea una de las religiones mayoritarias y no una secta, dado que ahí sus cotos para la caza de bebés no han sido estacados por ningún órgano estatal y voluntariamente está permitido creer en no importa que tontería), lo manifiesta una declaración de apoyo de la Junta Islámica de España hecha tan solo unos días después del panfleto del PP. Hay que ver lo que se puede aprender de la Iglesia: al servicio de un objetivo de major importancia, no hay nada en contra de las coaliciones pertinentes – ¡la falta de abstenerse nunca la cometen los enemigos de la humanidad! (Un posible Harmagedon anti-islamita aparece tan solo en la finalísima ronda, en todo caso solo después de la »Endlösung« [terminología nazi para la erradicación de los judíos] en la cuestión ortodoxa, hindú y budista.)
Al mismo tiempo queda muy de manifiesto el mensaje a todos los políticos regionales y Comisión de Cultura: aquí se ha dado un escarmiento que deberá servir per secula seculorum como amenaza y ejemplo de intimidación (»mucho tiento con la destinación de los fondos de fomento«) y de parecida manera que en el Tercer Reich, se estampará en un futuro en obras como la de JAM Montoya la etiqueta de »Entartete Kunst« (»arte degenerado«).
Pero la historia no termina aquí puesto que la ofendida Iglesia exige además desquite. Con motivo de la Eucaristía de apertura del Año Jubilar Guadalupense, el arzobispo de Toledo y cardenal primado de la Conferencia Episcopal española, Antonio Cañizares, condenaba nuevamente en la plaza principal de la iglesia y ante quince mil peregrinos, en medio de un gran aplauso las fotografías de JAM Montoya. Y exactamente ahí fue donde Ibarra hizo su segundo acto de contrición: frente a un aplauso nuevamente retumbante, se arrodilló el Presidente de la Junta ante el altar para recibir la bendición del obispo. ¡Qué asco! ¡Vaya humillación medieval, menuda despreciable genuflexión ante la religión! Pero no bastó con semejante acto de sumisión, no hay que olvidar que su Dios es el dinero: La paz y el perdón fueron sellados con la firma de Ibarra consintiendo el patrocinio estatal del Año Jubilar de la Virgen de Guadalupe (esta vez importa un pimiento con que fin se malgasten los fondos recaudados4) con una suma que se eleva a – agarrénse bien – a 1,5 Millones de Euros. ¡Ego te absolvo a cambio de una bula de 1,5 millones de euros!
Ahora vamos a conceder la palabra al artista JAM Montoya, que ha tenido que estar sirviendo de chivo expiatorio en esta campaña de reclericalización. A principios de mayo tuvimos la oportunidad de contactar con JAM Montoya por correo electrónico.
Ketzerbriefe (KB, cartas heréticas): Sr. Montoya, por mediación de nuestros amigos de la FIdA (Federación Internacional de Ateos) nos hemos enterado de la infame campaña contra las fotografías de su catálogo »Sanctorum« que fueron publicadas en el año 2003. Estas fotografías representan a santos y otras personalidades católicas, entre otros, en prácticas sexuales o, en todo caso, eróticas. La iglesia y sus compinches seculares hablan de blasfemia, de »bombas de las imagenes« (¿Qué pasa en realidad con las verdaderas bombas americanas sobre el Irak?), »fotografías que hieren los iconos más sagrados de la Iglesia católica«, de »pornografía«, etc. ¿Cuáles fueron las reacciones a la serie de fotografías en la primera publicación de 2003? ¿Podría relatarnos brevemente el desarrollo de lo sucedido?
JAM Montoya: Previamente a la publicación del libro con todas las fotos, se hicieron varias muestras con algunas de las fotografías, dos en Cáceres y otras dos en Badajoz y Salamanca, y algunas opiniones quedaron recogidas en un libro de firmas y posteriormente recogidas en la tesis de Eulalia Martínez Zamora editada por la Universidad de Extremadura, unas favorables y otras en contra como es habitual en mis exposiciones. En el 2003, con motivo del
la exposición en Valencia de la Galería Railowsky, se editó el libro »Sanctorum« y fue una exposición bien acogida en general con mucha afluencia de público y muchas ventas de libros. Conviene aclarar que siempre existe un sector social que se siente ofendido o en desacuerdo, pero dentro de unos parámetros normales. El hecho de haber sido siempre un
fotógrafo marginado y polémico desde mis comienzos por la temática y mi manera directa de afrontar las ideas, ha originado que mis fotografías se hayan conocido en círculos muy restringidos y casi siempre censurado por los medios de comunicación que han omitido, intencionadamente, dar las noticias de mis exposiciones, pero esto ha cambiado desde que tengo mi propia página en internet, mi obra ha sido difundida sin posibilidad de censura.
KB: También nosotros hemos pasado por la misma experiencia de que la prensa omita opiniones indeseadas, por ejemplo boicoteando los anuncios de nuestras publicaciones. Pero sin embargo, con la unificación mundial de los medios de comunicación cabe esperar una creciente censura en Internet. Su catálogo »Sanctorum« comienza con un texto de Eulalia Martínez Zamora con el título de: »Achtung! Entartete Photographie!« (¡Atención, fotografía degenerada!) siguiendo el ejemplo de la exposición, »Entartete Kunst« (arte degenerado), celebrada en 1937 en la Alemania nazi y que presentó pintura, escultura, dibujos, libros, etc., como ejemplo de todo aquello que no podía ser considerado arte. Entre ellos había obras de los mayores artistas e intelectuales de la Europa de entonces. ¿Qué pretendían expresar con este título?
JAM Montoya: Este texto fue realizado con este título y alusiónes de una forma totalmente irónica, daba a entender que los tiempos hitlerianos del oscurantismo artístico eran algo pasado, algo superado, aunque al mismo tiempo ese texto hace alusión a la »censura silenciosa« de la que siempre han sido objeto mis fotos. El destino ha querido que esa alusión al »Entartete Kunst«, haya sido casi profética, se ha convertido en realidad. Volvemos a los tiempos en que la Iglesia y el poder pretenden controlar la libertad de expresión.
KB: La campaña de difamación contra »Sanctorum« muestra que la reacción clerical gana terreno. Mientras en la Alemania de los años 80 hubo muchos procedimientos por »blasfemia«, en España no tenemos conocimiento de ninguno en ese tiempo, seguramente debido a que la colaboración entre los fascistas y la Iglesia aún seguía siendo muy vivo recuerdo en las cabezas de una considerable parte de la población. Ahora, sin embargo, la Inquisición avanza a pasos agigantados, su caso es una agresión contra los derechos fundamentales a la libertad de expresión, de religión y del arte. La exigencia de confiscar sus catálogos es un acto abierto de censura.
JAM Montoya: La repercusión de este libro no es de ahora: cuando el libro se editó en la primavera del 2003 fue distribuido normalmente como cualquier libro, pero pasados unos meses se dio la orden desde la Consejería de Cultura de prohibir terminantemente su distribución. Mediante algunas tretas pude recuperar parte de la edición que es la que se ha podido ofrecer al público a través de tres librerías en España. Así que les aclaro que el
hecho de querer retirar los libros, que es un acto abierto de censura, no es de ahora, la censura hacia mi trabajo ha sido algo con lo que me he acostumbrado a vivir.
KB: Según informes de prensa fueron puestas varias demandas contra Vd. y los responsables de la publicación de »Sanctorum« basadas en el medieval artículo de blasfemia 525.1 del vigente Código Penal español. ¿Qué pasa con los procedimientos que han interpuesto contra Vd.?
JAM Montoya: Los procedimientos contra mí no creo que puedan prosperar, de hecho aún
no he tenido comunicados oficiales de ninguno de ellos, nada, creo que si realmente se han interpuesto, cosa que dudo porque el libro más reciente contra el que van es »Sanctorum« y tiene ya cuatro años, han debido de ser desestimadas al estar fuera de plazo. A día de hoy aún nadie me ha comunicado nada oficialmente.
KB: El exhibir los instrumentos de tortura siempre fue una táctica de la Inquisición. En todo caso cabe desear que los procedimientos contra Vd. no hayan existido nunca y que nunca lleguen a existir. Según nuestras informaciones, la instigada chusma católica ha dirigido contra Vd. también amenazas de muerte e insultos.
JAM Montoya: Actualmente todas las amenazas de muerte están denunciadas, las pintadas
en la pared de mi casa diciendo »Hijo de puta, vas a morir. ¡Viva Cristo Rey!«, así como la destrucción de mi coche.
KB: Uno de los principales motivos de toda religión es crear una mala conciencia ante la propia sexualidad que constituye el núcleo de la persona. Razón ésta por la que temen y odian cualquier alusión a ella, especialmente si ésta es acertada y satírica como es el caso de sus fotografías. O como ha dicho Vd.: »Me baso en que para la religión católica el pecado por antonomasia ha sido todo lo relacionado con lo sexual y para mi lo sexual va implícito al ser humano. He querido romper el mito del santo porque el hombre es humano con todos sus
defectos y virtudes.«
JAM Montoya: Siempre se han relacionado Eros y Tanatos, sexo y muerte, principalmente
en el seno de la religión. Para mí el sexo es vida, es afirmación, es existencia, es mi motor artístico y una condición implícita biológicamente en el ser humano de la cual no podemos desprendernos. Un hombre o mujer no es ni mejor ni peor porque tenga una buena higiene sexual, en todo caso será mejor porque evitará alteraciones de la personalidad como así ha sido demostrado por grandes sexólogos, la frase popular semen retenido, veneno para el alma, es una gran verdad.
KB: ¿Qué le inspiró en la producción de las fotografías »Sanctorum«? ¿Cuales han sido sus experiencias con la Iglesia Católica?
JAM Montoya: La fotografía es la razón de mi vida, es en gran medida una especie de terapia cotidiana que me ayuda a soportar mi existencia en una sociedad que, para mí, tiene mucho que desear. No es tan fácil explicar un arte, porque de las múltiples ideas que puede tener un autor, desprecia algunas y se decide por otras, lo llaman »perspicacia«, en cualquier caso es una mezcla entre el deseo interior de expresar algo que te preocupa – lo que morbosamente te atrae – y una tendencia personal hacia lo marginado, hacia lo que nadie hace o muy pocos hacen, por cuestiones de moralina o atrevimiento. El hecho de realizar imágenes de este tipo, que se salen de la estética amable y habitual, hace que tengas que pagar un precio, que en mi caso es permanecer fuera de ciertos círculos artísticos oficiales o políticamente correctos. Mis experiencias con la religión católica siempre fueron decepcionantes y perturbadoras.
KB: A propósito de políticamente correcto: sospechamos que en el caso del »escándalo« en torno a las caricaturas de Mahoma publicadas en Dinamarca el 2005 y la indignación de los musulmanes, tratado detallada y repetidamente por la prensa, no se trataba sino de un test de sondeo para, por un lado, saber hasta que punto puede ser propulsada la reclericalización y, por otro, ver si se sale en defensa de la libertad de expresión. Una vez preparado el camino a la reclericalización utilizando el Islam, ya puede empezar a seguir la Iglesia Católica. Se ha dicho de Vd. que »con el Islam no se atreve«, prueba de que la Iglesia Católica hasta el momento se ha tenido que mantener a la expectativa rechinando los dientes y que ahora exige la misma genuflexión que ya se hizo ante el Islam.
JAM Montoya: Para hacer una crítica o ataque a algo en este caso, a la cúpula de la Iglesia Católica, siempre ha de ser desde el conocimiento. No se puede criticar lo que no se conoce, así que esta pregunta que tantas veces se me ha hecho por parte de numerosos periodistas de renombre la considero infantil y fuera de lugar. Si hago una crítica a la institución católica es
porque la conozco en profundidad, mejor que muchos de los fervorosos católicos que tanto la defienden, por eso han ofendido tanto esas fotos.
KB: La Iglesia demanda de sus creyentes el sacrificium intellectus, el sacrificio de la razón, la renuncia a formar su propio criterio y por eso la comprobación de la doctrina católica a base de la razón. Pero áquel que haga caso omiso a esta prohibición de pensar, cosechará su odio. En la prensa no se habla de otra cosa más que de que su caso ha sido víctima de fines políticos ya que su catálogo fue publicado en el 2003. Sin embargo, parece estar siendo utilizado mucho más como pretexto para propulsar la Inquisición moderna. El PP escenifica un escándalo y reprocha al PSOE haber financiado su catálogo con objeto de hacer ver que existiera alguna diferencia entre los partidos-cártel y hacer creer al público que vivieramos en una democracia con posibilidad de eligir entre los partidos, nosotros a esto lo denominamos: »juego de mierda«.
JAM Montoya: Este libro ha sido utilizado con fines políticos, de esto no hay duda, pero no debemos olvidar que estas imágenes están hechas desde las tripas, con toda la fuerza lesiva de la que soy capaz, como considero que debe ser toda manifestación artística, »no ofende quien quiere sino quien puede«. El arte amable tuvo su momento, ahora debemos comprometernos con lo que hacemos, tomar posturas que digan quienes somos y qué pensamos. Seguramente no servirá para nada y esta sociedad seguirá su curso, pero al menos tendremos la satisfacción interior de haberlo intentado. Ser rebelde con 20 años es muy fácil, lo interesante es seguir siéndolo con 50.
K.B.: Muchas gracias por esta entrevista. Le deseamos que continue resistiendo y que su obra artística prosiga con libertad.
En Alemania nada se ha sabido del caso Montoya, por lo menos no en ningún lugar de importancia5, faltaría más… no iban a dar lugar con esto a establecer comparaciones. Comparaciones que serían altamente necesarias para evaluar puesto que lo rápido que avanza la reacción internacional lo demuestra también la noticia siguiente (en la prensa alemana no se ha leído nada acerca de ese asunto): Por iniciativa de »círculos católicos intelectuales« en Italia se creará una »Catholic Anti-Defamation League« (CADL) que por supuesto cuenta con las simpatías del Vaticano (pero que, según aseguran, es totaaaalmente independiente de él). Objetivo de la asociación: A las agresiónes contra el catolicismo no se les presta la misma atención como en otras religiones (pregunta de concurso: ¿De cual se trata?) y por eso este Sanctum Officium puesto a salvo velará en un futuro por la vida social, bien sea publicidad blasfema o expresiones culturales, históricas o científicas que sean »falsas o tendenciosas respecto a la historia de la Iglesia«, instrucción judicial incluida. Están planificadas otras »sedes« en países católicos.
No falta mucho hasta que los católicos vuelvan a alcanzar su antigua cima de mando. Toda persona medianamente iluminada y amante de la libertad no podrá por menos que estremecerse. Todo aquel que no quiera que se cumplan estos planes lúgubres, que oponga resistencia ahora y que lo haga con su baja oficial de la Iglesia si aún fuere necesario. Seguiremos atentamente el transcurso del caso y les mantendremos informados.
Texto publicado en: KETZERBRIEFE N° 141, editorial AHRIMAN
1) Una muestra de las fantasías sexuales (por ejemplo de Teresa de Ávila), de la que los santos padecían se puede encontrar en Karlheinz Deschner (Das Kreuz mit der Kirche – eine Sexualgeschichte des Christentums, Düsseldorf – Wien 1973).
2) Sigmund Freud, Obras Completas, Editorial Biblioteca Nueva, Madrid 1972-1975
3) Este colectivo de abogados de había sido creado por Cruz Martínez Esteruelas, ministro de Franco, convencido falangista y uno de los fundadores de Alianza Popular (como punto de encuentro para todos los franquistas y del que más tarde surgiría tras unos cuantos cambios de nombre el Partido Popular) y considerado estrechamente unido a los círculos conservadores de la Iglesia.
4) Sea una vez más recordado en este lugar el modelo español de impuesto eclesiástico, que acaba de ser recientemente aumentado del 0,52% al 0,7% y que todo español, sea o no sea miembro de la Iglesia, está obligado a financiar a través de organizaciones camufladas. (»Impuesto al culto«, ¡Buuf, qué asco!). Véase también KETZERBRIEFE 135.
5) La »Süddeutsche Zeitung« escondió una pequeña información en el sitio más recóndito, por lo demás los únicos resultados que el buscador de Google ha encontrado en alemán son exactamente dos.
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