Bund gegen Anpassung
Alianza contra el conformismo

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El día 15 de julio de 2003 se celebró ante el Tribunal de lo Social del Land Baden-Württemberg el proceso del Dr. Peter Nittmann contra las retenciones forzosas estatales del impuesto eclesiástico practicadas a los desempleados sin confesión religiosa, y gracias a la por Vdes. mostrada solidaridad y sobre todo a sus escritos de protesta dirigidos al Canciller Schröder, el proceso ha tomado un giro inesperado, podría denominarse de sensacional. ¡El Gobierno federal anunció justo a la hora del pronunciamiento de la sentencia que planea la abolición del impuesto eclesiástico para todos los desempleados! Ya veremos si lo mantiene! Mientras el tribunal desestimaba una vez más la demanda del Dr. Nittmann de que le fueran devueltos los impuestos eclesiásticos retenidos de forma anticonstitucional de su subsidio de paro – lo cual significa que el proceso pasa a la siguiente instancia, y que nosotros seguiremos manteniéndoles informados –, el Gobierno federal se ha visto obligado a actuar a consecuencia de las protestas internacionales. Pero pasemos a referir por orden. Varias particularidades carcterizaron la vista ante el Tribunal de lo Social del Land Baden-Württemberg.

Primero: La presencia de funcionarios de policía armados tenía el fin de intimidar eficazmente al público comparecido en gran número. En un »decreto de la sesión policial« que colgaba estaba determinada a modo de vejación la estancia del público en una sala deliberadamente demasiado pequeña. A los policías les estaba permitido el »llevar arma de servicio« en la sala del tribunal. Pero los planes de tan desvergonzado intimidación les fallaron: El excluido público forzó al comienzo del juicio el traslado a la sala más grande dónde todos los concurrentes cupiesen, un primer éxito éste cuyo efecto psicológico no debería ser menospreciado: El público triunfaba contra las tretas de trastienda de fines oscuros.

Segundo: Respectivamente, el tribunal estaba nervioso, y esto tenía sus razones: Ya que entre los espectadores informados mediante nuestra octavilla se encontraban seguidores internacionales del proceso y periodistas de Francia, la India y Canadá. Hasta poco antes de empezar el juicio estuvieron llegando cientos de escritos de protesta del extranjero al Canciller, finalmente de tres Conferencias internacionales de Albacete (España), Marsella (Francia) y Chicago ( E.E.U.U.). Así, el demandante esta vez no podía ser despachado, como está siendo práctica hasta ahora en miles de casos similares, con secreteo a escondidas y siendo desmoralizado con un indigno ping-pong de instancias.

Como en todos los juicios, tampoco en éste era posible sustraerse a la impresión de que la sentencia ya había sido dictada antes de la vista. El Juez presidente se comportaba escurridizo, patriarcalmente apaciguador y cerrado a toda argumentación – la práctica rutinaria de una justicia acostumbrada durante decenas de años a las violaciones constitucionales. Ni las estridentes exposiciones del abogado Gottfried Niemietz ni las concluyentes declaraciones del demandante – los repetidos largos y fuertes aplausos del público no pudieron ser oprimidos – lograron cambiar en lo más mínimo la siguiente sentencia: Denegación de la demanda, remisión a la próxima instancia, más años de cáustica espera, mucho esfuerzo, dinero y dispendio para nada. Aparentemente para nada. Aparentemente.

Pues lo que hasta entonces nadie podía saber: mientras el Juez leía su sentencia, desde Berlín era enviada la noticia siguiente a todas las agencias de noticias (HANDELSBLATT, 15 de julio de 2003, 14.23 horas):

También se planean mejoras en el subsidio de paro.

En las reformas del mercado laboral planeadas por el Gobierno federal también están previstas, por lo menos al detalle, mejoras materiales para los desempleados.

HB/dpa BERLIN. Por lo tanto, la coalición rojiverde en un futuro no quiere seguir considerando en el cálculo del subsidio de paro el impuesto eclesiástico, lo que conlleva a un derecho de prestación más alta.
En el cálculo del salario neto que determina la cantidad de la prestación se ha descontado hasta ahora globalmente el impuesto eclesiástico, indiferente de si el desempleado se había salido de la Iglesia o no. Esta retención ahora deberá suprimirse. "Aquí, en un futuro, sobrará más que antes y esto aumentará el subsidio de paro", declaró un experto del mercado laboral del SPD (Partido social-demócrata) el martes ante la dpa en Berlín. El impuesto eclesiástico asciende según el estado federado a un ocho o un nueve por ciento del impuesto sobre los rendimientos del trabajo personal o sobre la renta de las personas físicas.

El cambio del método de cálculo forma parte de las copiosas simplificaciones de administración planeadas por el Ministro federal de economía y trabajo Wolfgang Clement (SPD) con las que deberá ser reducida la burocracia de las delegaciones de trabajo. Un grupo de trabajo de la coalición ya se había puesto de acuerdo sobre los puntos básicos por escrito. Actualmente se está elaborando un proyecto de ley.

¡Leer para ver! En lugar de la justicia es ahora la ejecutiva, el propio Gobierno el que actúa, espantado por los numerosos escritos de protesta del extranjero, de libre-pensadores, ateos y demócratas de todo el globo. Pero con ello no termina la práctica de no-derecho que continúa siendo habitual:

¡Las cantidades robadas a los desempleados tienen que ser devueltas!

La justicia sigue negandose a esto como la sentencia del Tribunal de los Social del Land Baden-Württemberg muestra y también el Gobierno alemán está sordo de ese oido. Se necesita por tanto más esfuerzo y la incesante atención internacional para que se les haga justicia a los saqueados desempleados a favor de las dos grandes iglesias cristianas ricas en millones de millones. El abogado Gottfried Niemietz, que defiende al demandante Dr. Nittmann, está dándo ya los pasos necesarios y nosotros les informaremos inmediatamente de los sucesos.
   El desarollo hasta ahora ha puesto de manifiesto de impresionante manera que vamos por buen camino: Un público crítico y atento es el medio mejor y más eficaz contra cualquier movimiento oscurantista, contra violaciones de la Constitución en favor de una Iglesia que se enriquece desvergonzadamente y de un Gobierno siervo de ella. La lucha precisa un gran aliento, constancia y carencia de ilusión. Nosotros estamos decididos a llevarla a término.



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