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21.09.2008
Llamamos a solidarizarse con Luigi Tosti
El juez italiano Luigi Tosti fue condenado a 12 meses de prisión dado que se niega a hacer justicia en presencia del crucifijo colgado en la sala de audiencia del tribunal – el juicio de apelación en tercera y última instancia se celebrará el 18 de noviembre en Roma.
Hace ya casi 5 (¡) años que el juez Luigi Tosti se niega con firmeza a ver y hacer justicia bajo el crucifijo como símbolo solidificado de la con violencia obtenida plenitud de poderes de las iglesias cristianas, sobre todo la de la católica como la parte tradicionalmente más agresiva entre el cristianismo organizado.
Hace ya casi 5 (¡) años que él, a consecuencia de reclamar con perseverancia el principio civil de separación de Estado e Iglesia conseguido contra la Iglesia Católica, está siendo invadido de parte de la justicia italiana con numerosos pleitos y disposiciones judiciales, todos ellos sin ningún otro objetivo que el de desmoralizarle y terminar arruinando su existencia.
Tras haber sido denegada su demanda de retirar el crucifijo de la sala de audiencias, se niega desde el 9 de mayo de 2005 a seguir ejerciendo su cargo de juez presidente de las vistas de su competencia.
El juez se apoya para su demanda en contra del crucifijo en la sala de audiencias en varios artículos de la Constitución italiana que acogen la neutralidad ideológica, y en esto sobre todo en el artículo 21: la libertad de expresión, artículo 3: que establece la igualdad de trato, artículo 8 : la libertad de confesión religiosa y además en los artículos 9 y 14 de la Convención Europea de Derechos Humanos. A su petición de la demanda, con la que persigue el restablecimiento de los derechos fundamentales garantizados en la Constitución italiana para asegurar la neutralidad ideológica a todos los ciudadanos, la justicia italiana ha reaccionado hasta ahora exclusivamente con represión: El 18 de noviembre de 2005, Tosti fue condenado por »infracción de obligaciones en el cargo« a 7 meses de cárcel y una suspensión de un año de todos los cargos públicos. En febrero de 2008 esta condena fue aumentada finalmente a 12 meses.
Recordamos: La primera queja de Tosti en octubre de 2003 contra el crucifijo en la sala de audiencia de Camerino, una pequeña ciudad de provincias en las Marcas donde practicaba su cargo de juez civil, quedó como tan a menudo sin efecto bajo excusas y advertencias vagas en »disposiciones«. En las indagaciones que él mismo llevó a cabo a continuación, dio realmente con una directiva que prescribía la colocación del crucifijo en la sala de audiencias. Esta directiva provenía del año 1926 (!), es decir, del tiempo de Mussolini. Esa directiva mussoliniana se contrapone, sin embargo inequívocamente a la Constitución italiana vigente desde 1947 que consagra la separación de Iglesia y Estado.
El juez Tosti informó a sus superiores, entre ellos al Ministro de Justicia, de los resultados de sus indagaciones y exigió retirar todos los crucifijos de todas la salas de audiencia de Camerino, lo que naturalmente significaba que, aunque con mucho retraso, la directiva fascista iba a dejar de ser aplicada.
Lo único que recibió fue un dar largas al asunto en lugar de un remedio rápido a la situación – no hubo otra reacción a su iterativa demanda de retirar el crucifijo, y eso estando dispuesto a llegar a un acuerdo. Si tenían que ser aceptados los símbolos religiosos en cualquier lugar donde no tenían nada que hacer, entonces esto tendría que ser también válido bajo el principio de igualdad consagrado en la Convención Internacional de Derechos Humanos de 1975, para otras religiones e ideologías y así, hacer sitio igualmente para por ejemplo la Menorah, el candelabro judío de siete brazos.
En consecuencia se agravó el modo de intimidación de las autoridades: El presidente de justicia se remitió a la aún vigente directiva fascista y el Ministro de Justicia dispuso una instrucción para un procedimiento disciplinario contra el juez protestatario.
Cuando el juez Tosti colocó el emblema de la UAAR (Unione Atei Agnostici Razionalisti), la asociación más grande de librepensadores italianos, en la sala de audiencias, ésta, a gran diferencia del crucifijo, fue retirada y confiscada inmediatamente por la administración.
Conseguir silenciar al juez Tosti con deportación, desmoralización e intimidación, no lo han conseguido las autoridades de Justicia italianas. También el intento de tranquilizarlo concediéndole una sala preparada especialmente para él, lo cual le habría otorgado irrevocablemente el sello de tipo raro, falló: Tosti rechazó la guetorización. En su lugar puso un ultimátum: O se quitaban todos los crucifijos de las salas de audiencia, o bien se admitían la Menorah, o el emblema de la UAAR en las salas de audiencia o él no volvería a celebrar una sesión más como juez.
Seguidamente se abrieron contra él tres procedimientos penales. El 18 de noviembre de 2005, el juez Luigi Tosti, fue condenado por el tribunal de L'Aquila, a siete meses de prisión y un año de suspensión de todos los cargos públicos por negarse a hacer justicia en presencia del crucifijo.
Por demanda del fiscal, es destituido al mismo tiempo de sus funciones judiciales por el magistrado competente, con la consecuencia de suspensión de salario desde febrero de 2006, y dejándole así falto de recursos. Le amenaza la ruina de su existencia. Entretanto, el magistrado competente le ha dado la razón en la cuestión del crucifijo pero, no obstante sin consecuencias practicas: ni ha sido restituido en su cargo ni percibe sus honorarios como juez. Por lo visto las autoridades apuestan por conseguir la genuflexión de la víctima sobre todo utilizando la vía de la ruina de su existencia.
A pesar de todo, las autoridades se reservan varias salidas en el mantenimiento de esta injusticia. Y por eso, el consejo de Estado italiano promulgó una decisión de principio para descartar desde el comienzo el un futuro las protestas contra la presencia de la cruz en edificios públicos. La cruz cristiana es supuestamente un »símbolo importante« también para los no creyentes, puesto que según dicho consejo »en diferentes sitios tiene un significado diferente«. Fuera de la Iglesia simbolizaría a valores humanos generales como la »tolerancia, el respeto mutuo o la confirmación de los derechos individuales«, a saber a lo que se referirá. Sería por tanto »un símbolo apto para expresar (...) el fundamento de los valores civiles que aclaran la laicidad del orden ciudadano de nuestro tiempo«.
Anything goes – es lo único que se puede decir. Sin embargo, si esta descarada y tan selectiva modificación de valoración del contenido del símbolo de la cruz cuela o no cuela dependerá, como siempre de la vigilancia de los ciudadanos y con ello de la preservación de la memoria histórica. Luigi Tosti puede ser considerado sin duda alguna como una persona que ha preservado para sí esta memoria. Por esta razón, la defensa de su persona contribuye a detener la clerical avalancha de lodo.
El recurso presentado por Tosti contra la injusticia cometida con él fue denegado en mayo de 2007 en L'Aquila. La duración de su condena ha sido incrementada entretanto a 12 meses.
Por una peculiaridad del derecho italiano Tosti está obligado a soportar un juicio tras otro en la misma causa ya que cada uno de los procedimientos que él se negó a celebrar bajo el crucifijo, se procesan uno por uno.
Así, no solo cabe esperar que en el transcurso de los procedimientos que quedan por hacer, las autoridades tienen tiempo y fondos recaudados, aumente aún más el tiempo de su condena sino que en la tercera y última instancia, el Tribunal de Casación competente confirme la sentencia de la primera instancia.
Este juicio de apelación contra la primera condena de 7 meses de cárcel y un año de suspensión de todos sus cargos públicos va a ser ahora: se celebrará el día 18 de noviembre de 2008 ante el Tribunal de Casación en Roma.
Únicamente el apoyo de un amplio público internacional puede ejercer suficiente presión sobre las autoridades italianas para que éstas se vean obligadas a dar preferencia a su con el laicismo comprometida Constitución, en lugar de a directivas mussolinianas. Por eso se puede constatar con satisfacción que podimos reunir en el congreso nacional de librepensadores de la Fédération Nationale de la Libre Pensée en Roanne el 9 de julio de este año aproximadamente 150 escritos de protesta que han sido enviados al tribunal de Casación italiano.
Demandamos aquí escritos corteses de protesta que sean enviados al Tribunal de Casación en Roma y que exijan a la Justicia italiana revocar la condena anticonstitucional del juez Tosti y que se le restituya en sus derechos garantizados, abandonando así definitivamente la práctica de actuar en base a una directiva mussoliniana.
Dirijan escritos corteses de protesta a:
Corte di Cassazione
Sesta Sezione Penale
Palazzo di Giustizia
Piazza Cavour
00193 Roma (RM)
Italia
Por favor no olviden el número de registro:
Oggetto: R.G. n.2007/03482400
Y: Por favor, ¡enviadnos siempre una copia a nosotros!
Bund gegen Anpassung
Postfach 254
D-79002 Freiburg
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