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18.03.2009
El público molesta los tribunales al violar la ley:
¡El Tribunal de casación de Roma absuelve por fin al juez Luigi Tosti!
Naturalmente que nada más que con una absolución de tercera categoría y después de tres años y una desmoralizadora lucha pasando por todas las instancias; pero bueno, por lo menos el juez Luigi Tosti, condenado en noviembre de 2005 a siete meses de prisión e inhabilitado por un año de todos los cargos públicos, quien se negó a hacer justicia, según una directiva de Mussolini (la cual agradecemos el resurgido Estado del Vaticano) anulada (!) hace ya mucho tiempo, bajo el crucifijo, ha sido absuelto el día 17 de febrero de 2009 en tercera y última instancia.
La fundamentación sonaba bastante evasiva: Ya que sus audiencias habían sido celebradas por otros magistrados en sustitución, el acto no había perjudicado realmente a la jurisprudencia pública y por tanto el juez Tosti tenía que ser absuelto del delito de »interrupción en acto de servicio público« y »omisión de actos oficiales«. De la obscenidad que constituye la base de este procedemiento, citada por nosotros una y otra vez – una correspondiente directiva de Mussolini en beneficio de sus patrocinadores y inspiradores ocultos clericales – no se dijo por supuesto ni una sola palabra – a ver, ¿dónde se queda aquí el hasta nuestros días prescrito »antifascismo« estatal tan predicado hasta la saciedad por los funcionarios supervivientes de Hitler y sus pupilos? Con una tal fundamentación únicamente defensiva y formal, Tosti ya debería de haber podido y tenido que ser absuelto en la primera instancia de 2005. El pretexto es así más que evidente: Solo la por la justicia italiana absolutamente inesperada e incesante presión internacional del público, organizada casi exclusivamente por »La Alianza contra el Conformismo« en forma de cartas de protesta y firmas, ha terminado por inducir al Tribunal de Casación a anular gruñendo la condena anterior, escaqueándose no obstante del todo de la exigencia anti-mussoliniana de Tosti de retirar los crucifijos de las salas de audiencia.
Su expediente disciplinario sobre el que se tendrá que expresar el Consejo Superior de la Magistratura si Tosti es restaurado en su cargo como juez, sigue aún abierto, pero según muestra la experiencia, éste se guía por el resultado del proceso penal pendiente simultáneo. ¡De todos modos, no bajar la guardia!
El juez Tosti dijo que su lucha continuaría. »Yo o los crucifijos en las salas de audiencia.«
El éxito parcial del juez Tosti muestra: La resistencia puede valer la pena.
Pero tiene que aumentar.
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